Esta noche, amada, cuando la última luz de la ciudad se haya apagado, cuando solamente la luz de la luna ilumine tu perfil de esfinge, descúbreme entre las sombras; adivíname en los escondrijos de tu habitación. Esta noche, amada, deja al descubierto tus cumbres para que me pose en ellas cual voraz ave nocturna. Siente mis manos febriles posarse en tu rostro, en tu cuello, tus manos. Siente mis manos deslizarse sobre tu cuerpo dibujando toda la orografía sensual de tus territorios. Siente mi aliento quemando tus labios, siente mi boca extrayendo tus riquezas subterráneas; siente tus labios presos de mi beso. Esta noche, amada, suelta tu cabello y siente mis manos enredarse en él; siente mi cuerpo recostado de lado junto al tuyo. Esta noche, amada, deja que el suave viento nocturno haga a un lado la sábana blanca que te cubra. Deja que esta noche te posea lenta y totalmente, que caiga sobre ti como nube sobre la montaña. Esta noche te amaré hasta el final de la oscuridad, caeré desde los cielos blandiendo mi espada flamígera que hundiré repetitivo en tu vientre hasta explotar como luciérnagas en la penumbra. Esta noche, amada serás mía y no habrá poder alguno que me lo impida... y luego de todo, después de todo, sobresaltada y sudorosa, siénteme plegado a tu lado por largo rato hasta que duermas exhausta entre mis brazos.
jueves, 23 de abril de 2009
ESTA NOCHE...AMADA
Esta noche, amada, cuando la última luz de la ciudad se haya apagado, cuando solamente la luz de la luna ilumine tu perfil de esfinge, descúbreme entre las sombras; adivíname en los escondrijos de tu habitación. Esta noche, amada, deja al descubierto tus cumbres para que me pose en ellas cual voraz ave nocturna. Siente mis manos febriles posarse en tu rostro, en tu cuello, tus manos. Siente mis manos deslizarse sobre tu cuerpo dibujando toda la orografía sensual de tus territorios. Siente mi aliento quemando tus labios, siente mi boca extrayendo tus riquezas subterráneas; siente tus labios presos de mi beso. Esta noche, amada, suelta tu cabello y siente mis manos enredarse en él; siente mi cuerpo recostado de lado junto al tuyo. Esta noche, amada, deja que el suave viento nocturno haga a un lado la sábana blanca que te cubra. Deja que esta noche te posea lenta y totalmente, que caiga sobre ti como nube sobre la montaña. Esta noche te amaré hasta el final de la oscuridad, caeré desde los cielos blandiendo mi espada flamígera que hundiré repetitivo en tu vientre hasta explotar como luciérnagas en la penumbra. Esta noche, amada serás mía y no habrá poder alguno que me lo impida... y luego de todo, después de todo, sobresaltada y sudorosa, siénteme plegado a tu lado por largo rato hasta que duermas exhausta entre mis brazos.
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MAESTRO, ERES GENIAL!! LA MUJER AMADA DEBE SENTIRSE REALMENTE ALAGADA CON ESA EXPRESION DE EROTISMO TAN PURO Y SUTIL.
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